Animamos a las raíces de nuestras plantas y esquejes con lentejas

Para ayudar a que a nuestras plantitas y esquejes le salgan raíces, hemos decidido preparar un enraizante natural con lentejas.

Las lentejas tienen unos elementos que estimulan el crecimiento de las raíces, las auxinas.

Aquí os contamos cómo lo hemos realizado:

Ingredientes:

  • 1 parte de lentejas
  • 4 partes de agua
  • Batidora
  • Colador

1. En un recipiente ponemos juntas 1 taza de lentejas y 4 de agua.IMG_6534

2. Cubrimos el recipiente y las dejamos que germinen durante 4 días como mínimo.

3. Batimos las semillas germinadas de lentejas con el agua que queda.

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4. Colamos el resultado para separar la parte sólida. Hemos usado un colador reutilizando una botella y perforando su tapón.

La pasta sólida la echaremos al compost.

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5. El líquido resultante es un enraizado natural muy potente. Cuando lo necesitemos lo disolveremos al 10%.

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Este preparado dura unos 15 días y debemos guardarlo en un lugar fresco.

Hacemos extracto de ortiga y cola de caballo

Ya tenemos nuestras semillas y plantones en la tierra.

“Cómo queremos que nuestras plantas estén sanas y fuertes, necesitamos algún fertilizante que sea respetuoso con la vida del huerto y no perjudique el entorno natural”

Así se lo plantearon las niñas y niños de la clase de 5º, investigaron y decidieron preparar un extracto fermentado con ortiga fresca y otro con cola de caballo seca.

Para ello pesaron las plantas y calcularon la cantidad de agua que tenían que añadir para respetar la proporción de cada uno de los preparados (1 k de planta fresca o 250 g de planta seca en 10 l de agua).

Pusieron a macerar cada una de las plantas, previamente troceada con tijeras, en agua durante unos días (de 5 a 30 días),

Removieron los preparados cada día durante unos minutos para oxigenar la mezcla. Al remover, se debe observar el momento en el que dejan de salir burbujas de fermentación. Cuando eso pasa hay que filtrarlo lo antes posible, si no empezará el proceso de putrefacción.

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Cuando los preparados estaban listos, calcularon la cantidad de agua en la que debían disolverlo, lo pusieron en el pulverizador y ya está todo preparado para alimentar la tierra.

El extracto final no huele bien, la verdad, pero merece la pena, ya que, de esta manera, cuidamos la tierra y nuestra salud.