“Mira cómo voy creciendo”

Esto nos dice el haba, que las niñas y niños de 2º de Infantil han puesto en el observatorio del colegio para que todas y todos podamos observarlo.

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Se trata de una semilla de haba que han colocado en un recipiente con algodón y un poco de agua. Han preparado una caja superbonita con un pequeño laberinto de agujeros por donde entra la luz. La han metido dentro y la han cerrado.

Hemos observado que esta planta de haba es diferente a las que tenemos en el huerto. Como no ha tenido la luz del sol ha desarrollado un tallo muy largo, estrecho, de color blanquecino y sin hojas. Mientras que las semillas que han crecido al sol sus tallos son más cortos, gruesos, verdes y rápidamente tuvieron hojas.

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Como ya ha crecido mucho han decidido plantarla en el huerto junto con las otras habas.

La tomatera lucha por la vida

Luis, padre de Carmen y Noé, nos ha vuelto a proporcionar una oportunidad para aprender más. Nos ha traído una tomatera.

Ha pasado por algunas clases, después la pusimos en el observatorio dentro de un cubo con agua para que todas y todos pudiéramos observarla.

Poco a poco se fue secando y cuando aparentemente estaba completamente seca, pensamos que su ciclo ya había terminado. Decidimos trocearla y echarla al compost. Parece que nos escuchó y no estaba de acuerdo porque después del puente de la Constitución, así  nos la encontramos

¡Hasta flores tiene!

Pensamos que se merece una nueva oportunidad, así que le prepararemos un potente sustrato, la meteremos en el huerto y la cuidaremos más que nunca.

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Reproducimos albahaca por esquejes

La albahaca de nuestro huerto ya están crecidas y vamos a reproducirlas por esquejes.

1.Cortamos con cuidado, incluso podemos hacerlo con la mano, las ramificaciones por la unión al tallo principal.

2. En un bote ponemos agua e introducimos los esquejes que hemos cogido.

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3. Pasado 7 días observamos cómo van saliendo las raíces.

4. Cuando ya han crecido suficientes raíces, podremos meterla en tierra.

La hemos sembrado en el huerto

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Si la dejamos más tempo en agua es increíble la cantidad de raíces que puede llegar a tener y ¡sólo con agua!

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Germinamos sin semillas

Queríamos comprobar si era posible conseguir plantas nuevas de esos trozos de verduras que, no sólo no nos comemos, sino que, además, tiramos a la basura. ¡Y lo hemos conseguido!

Hemos realizado esta experiencia con lechuga, apio, puerro, zanahoria naranja y morada.

Y os vamos a contar los pasos que hemos seguido:

1.Cortamos las verduras cerca de la base. A esas pequeñas bases si tenían hojas, como en el caso del apio y lechuga, le hemos quitado algunas de fuera. El resto lo aprovechamos para comérnoslo.

2. En un recipiente (nosotros hemos usado las bases de botellas) ponemos un poco de agua e introducimos, en cada uno, la lechuga, el apio, la zanahoria morada y naranja, que las cubra, más o menos, por la mitad. Si las cubrimos enteras pueden pudrirse.

3. Etiquetamos, poniendo el nombre de la planta y la fecha.

Colocamos todas las plantitas en el observatorio del colegio para que todas las personas que quieran puedan observar y anotar  cómo van evolucionando.

A los 7 días  observamos que empiezan a salir hojitas en la lechuga, el apio y la zanahoria naranja, el puerro empieza a brotar y le salen raíces nuevas. La zanahoria morada necesita más días.

Seguimos dejándola en agua unos días más para comprobar qué pasa.

Hemos estado muy atentas y atentos para que no les faltara agua y hemos ido añadiéndola siempre que ha sido necesario. Si hemos observado que el agua estaba pastosa por la parte de arriba, es que tenía hongos y en ese caso la hemos cambiado.

4. Cuando las plantas tenían más hojas y alguna de ellas raices, las hemos trasplantado.

Antes de meter en tierra el apio y la lechuga, podemos quitarles algunas de las hojas externas, ya que no le sirven para nada y se pueden pudrir.

Pasamos nuestras plantitas germinadas a macetas, con un sustrato que hemos preparado con mantillo y humus de lombriz.

Sembramos nuestras verduras de manera que quede todo cubierto para que pueda enraizar bien.

5. Las regamos con el enraizante natural, a base de lentejas que hemos preparado. La primera vez lo hacemos en abundancia para que la planta vaya absorbiendo bien todos los nutrientes. En los riegos posteriores no es necesario tanta agua, debemos tener cuidado para que no salgan hongos.

Una vez más hemos aprendido que la naturaleza es asombrosa y tenemos la obligación de cuidarla. Cuando pensábamos que ya no había vida, estos restos de plantas nos han sorprendido ¡han vuelto a nacer y crecer!