Germinamos sin semillas

Queríamos comprobar si era posible conseguir plantas nuevas de esos trozos de verduras que, no sólo no nos comemos, sino que, además, tiramos a la basura. ¡Y lo hemos conseguido!

Hemos realizado esta experiencia con lechuga, apio, puerro, zanahoria naranja y morada.

Y os vamos a contar los pasos que hemos seguido:

1.Cortamos las verduras cerca de la base. A esas pequeñas bases si tenían hojas, como en el caso del apio y lechuga, le hemos quitado algunas de fuera. El resto lo aprovechamos para comérnoslo.

2. En un recipiente (nosotros hemos usado las bases de botellas) ponemos un poco de agua e introducimos, en cada uno, la lechuga, el apio, la zanahoria morada y naranja, que las cubra, más o menos, por la mitad. Si las cubrimos enteras pueden pudrirse.

3. Etiquetamos, poniendo el nombre de la planta y la fecha.

Colocamos todas las plantitas en el observatorio del colegio para que todas las personas que quieran puedan observar y anotar  cómo van evolucionando.

A los 7 días  observamos que empiezan a salir hojitas en la lechuga, el apio y la zanahoria naranja, el puerro empieza a brotar y le salen raíces nuevas. La zanahoria morada necesita más días.

Seguimos dejándola en agua unos días más para comprobar qué pasa.

Hemos estado muy atentas y atentos para que no les faltara agua y hemos ido añadiéndola siempre que ha sido necesario. Si hemos observado que el agua estaba pastosa por la parte de arriba, es que tenía hongos y en ese caso la hemos cambiado.

4. Cuando las plantas tenían más hojas y alguna de ellas raices, las hemos trasplantado.

Antes de meter en tierra el apio y la lechuga, podemos quitarles algunas de las hojas externas, ya que no le sirven para nada y se pueden pudrir.

Pasamos nuestras plantitas germinadas a macetas, con un sustrato que hemos preparado con mantillo y humus de lombriz.

Sembramos nuestras verduras de manera que quede todo cubierto para que pueda enraizar bien.

5. Las regamos con el enraizante natural, a base de lentejas que hemos preparado. La primera vez lo hacemos en abundancia para que la planta vaya absorbiendo bien todos los nutrientes. En los riegos posteriores no es necesario tanta agua, debemos tener cuidado para que no salgan hongos.

Una vez más hemos aprendido que la naturaleza es asombrosa y tenemos la obligación de cuidarla. Cuando pensábamos que ya no había vida, estos restos de plantas nos han sorprendido ¡han vuelto a nacer y crecer!

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